Hay mundos que no todos son capaces de entender.

.

sábado, 11 de octubre de 2014

Lo innombrable no tiene nombre.

El baile te da la característica de brillar, y sólo se produce cuando te relajás.
Cuando bajás la guardia.
Yo estaba bailando controladamente.
Hasta que te encontré.

Cuando nos descubrimos en el otro aparece el horror.
Una suerte de atracción destinada a querernos se eterniza.
Se cierran los círculos.
Y aparece la fuerza.

Los nombres tienen principio y final,
pero el tuyo tiene principio no más.
El efecto de no concretarte me eterniza.

Lo que nos da terror nos define mejor.
El horror es el efecto de lo innombrable.
Lo innombrable no tiene nombre, 
pero debe parecerse a tu nombre.

jueves, 25 de julio de 2013

Nunca digás.

Recordé que cuando tocaba el teclado sentía que hacía música. Que las palabras me salían solas, y escribía todo muy hilado, no sé si con algún orden, pero sé que con sentimientos. Me borbotaba la emoción, los dedos eran algo que se movía rápidamente y perpetuaba todo lo que este cerebrito iba procesando. No sé cuándo fue el día que dejé de hacerlo, pero fue hace mucho. Creo que todos somos buenos en muchas cosas, pero hay cosas en las que realmente somos uno de los mejores, en las que tenemos dones. Creo que por buscar dones más "copados", más con "onda", dejé mi mejor habilidad. Escupir sentimientos en palabras... Y lo intenté con todo he... Hasta hace poco me hice un twitter... Pero yo tengo más cosas que escupir que cinco palabras tontas conjugadas perfectamente para que otro tipo agarre y diga, Uy! mirá que gracioso, y siga leyendo ocho mil tweets más. Yo soy clásico, me gustan las cosas con introducciones, desenlace, conclusión. Me gusta este bolaso... Pero me adapté. Miles de veces escribí en este blog sobre ser como los demás. Sobre lo que me molestaba eso de poner tu nombre en la lista y ser como todos. Pero tengo que confesar que siempre soñé con ser normal. Y lo cumplí. Siempre fui un raro, un poco nerd y un poco introvertido. Me conjugaba en ese rol y así me defendía. Era ese que pasaba todo día en casa pensando, quizás estudiando y en exceso soñando... Un día... Me animé, me animé a jugarmela. Un día me abrí. Empecé a ser bonito, a hablar mejor, a pelear con mi timidez, tuve vicios y todo cambió. Mil veces, años escribí con salir, salir de la jaula maldita en la que había nacido... Y por un momento pensé que había salido. Y tuve mucho mundo externo, y empecé a ser mucho mundo externo... Pero me quedé sin mundo interno. Me quedé sin sentimientos fuertes, sin convicciones, sin valores, se me fue todo lo que me hacía especial. El nene medio raro dejó de ser raro, el nene raro es ahora como todos los demás. Y no es que me quiera oponer a todos para sentir que tengo personalidad... Si los valores de esta sociedad fueran mejores estaría más conforme de parecerme tanto. Yo era diferente. Y era distinto por tener mi mundo interno. AÑOS estuve para ser quien soy hoy. Luchando y soñándome así... Pero quiero volver a ser el de antes.

martes, 9 de octubre de 2012

M: Creo certeramente que te han enviado bastante lejos y no estoy seguro de que existas. E: Me subestimas como siempre. M: Y por qué ya no te siento como antes? E: Estás anestésico. M: Pero vos siempre fuiste lo suficientemente fuerte como para entrar en donde quisiste. E: No puedo con tu obsesión. Pero aunque no creas en algún punto me escuchás. M: Sí... lo sé. Creo que mi inseguridad se remite a vos. E: Probablemente. Hoy estás tan seguro que tuve que hacerte dudar. M: Es traumático esto. E: Esto es lo que vos querés ser? M: No. E: Entonces te hago dudar. ¿De que te quejás? Tenés todo lo que siempre soñaste. M: Te equivocás. Tengo todo justo como nunca quise que fuera. E: Pero tenés todo. M: Sí.... E: Tu codicia hace que siempre aparezca. M: No es positivo que aparezcas igual. E: Cuantos van a sufrir? M: No sé si tantos. E: Cuanto sería la palabra. M: Exacto. E: Tan seguro estás? M: No, es más... No creo en eso. E: Mentira, sabés todo lo que sos. Justamente en eso nunca te equivocás. M: No soy el ombligo del mundo. E: Pero eso sentís, y actuás como tal. M: Gracias. E: Y ahí está tu miedo... Hay más ombligos del mundo. M: Necesito crecer lo suficiente para poder caer. E: Te ayudo? M: Sos demasiado explosivo e impulsivo como para necesitar de vos. E: No estoy tan seguro de que me conozcas tan bien. M: Ahora sos algo tranquilo? E: No, pero soy todo lo que querés ser. M: No quiero ser tranquilo. E: Pero así vas a llegar a Ser. M: Sos mi super-yo? E: Ja, ja.